28.7.09

Relámpagos

Esta vez no logré convertir tus miradas en poesía,

Pues la poesía llegó con ellas.

Con el aroma del arte que se combinó

Con el aroma del viento

Que mi nariz no percibe pero que mi piel ambiciona.

La embriaguez no llegó con el alcohol sino a través de líneas que trazan rutas hacia miles de destinos dirigidos hacia jardines colgantes en la perdición.

Todas las ciudades se convierten en una sola, donde conviven nuestras deconstrucciones.

La música huele al café de la mañana, a la tarde lluviosa.

La confusión es la que mejor me ha revelado tus secretos.

Los silencios son tu paradoja.

Tu presencia es una negación.

Las semanas se convirtieron en vidas completas que giran vertiginosamente.

La muerte no fue el final sino la puerta de infinitas resurrecciones.

Cuando los giros paran volteo a mi siniestra y veo un hombro parado junto al mío y observo una pantalla en blanco para que yo la ilumine con imágenes de nuevo.

Los símbolos son los pasajeros dentro un vagón insistente que se transportan en un tren a punto de estrellarse.

Pero si se estrella, ¿qué más da? Ahí estarás de pié observando cínicamente los pedazos.

Sin embargo, si la tormenta se calma…

Ten por seguro que yo…

La volveré a arreciar.

30.4.09

Vos questions

Puede ser un qué cuyo nombre yo no tenga en la memoria.

Puede ser un cómo que yo nunca ví.

Puede ser un cuándo que se quede en la incertidumbre.

Un dónde perdido en el infinito.

Inclusive un quién que en dos segundos deje de importarnos.

Y un por qué que se repita exponencialmente sin encontrar la razón del primero.

Pero ten la seguridad de que no habrá una pregunta idéntica a la otra.

Que no encontrarás respuestas inmediatas.

Que no vamos a saberlo todo.

Y de que el número de los necesarios será incalculable.

Pero no detengas el viaje de la búsqueda. Ese que hace que sigamos cavilando en cada tontería inolvidable.  Que nos haga personas cada día.

¿Por qué? ¿Acaso tengo que saberlo?

Creaturas historiográficas


Los libros son como bestias imborrables.

Algunas de estas bestias son extrañas, son enigmáticas y se resisten a ser domadas pero al mismo tiempo piden a gritos ser leídas. Son de cualquier tamaño y su distinción cabalga en sus lomos.

Un volumen de larga y compleja lectura es difícil de saborear, mientras que un buen libro nos puede devorar a nosotros.

Hace mucho que alguna de estas bestias no me devora, si acaso me muerde el espíritu por algunos instantes.

Al introducirse en las fauces de la bestia se haya uno de frente con un laberinto rodeado de letras y metatextos. ¿Qué compraré de ese almacén enorme?¿Lo que me muestra o lo que hay tras bambalinas?¿Lo que se escribió hace más de cien, doscientos, quinientos años o lo que quiere que yo le encuentre de interesante ahora?

Sobre mi escritorio una bestia calla, otra habla en voz baja, otras más duermen en rincones siniestros que encontraron por sí mismas en un universo desordenado.

Otras buscan recovecos en los que me está vetado el acceso. Yo simplemente observo como caminan apresuradamente buscando colisiones. Sin embargo sufren, ¿qué no era eso lo que querían?

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Por momentos he logrado comprender mi propio tiempo. Es un tiempo al que le sobran alas grisáceas y policromadas para volar hacia todos los confines del mundo y dentro de cada uno de nosotros. Es un tiempo en el que se descubrió el amor en ninguna parte, pero que a su vez dejó su representación en todos los rincones. Se reprodujeron las imágenes, nos reprodujimos nosotros. Ahora somos largos textos escritos en brevedades máximas y olvidados dentro de la misma brevedad para que a su vez seamos referenciados en alguna charla efímera. El Caronte viaja hoy en barcas electrónicas.

Ahora la historia total no es mas que una utopía que al haberse hecho tangible por unos segundos fue destruida sin que nadie la viera. Muchos la niegan, pero bien pudo haberse materializado. Se convirtió en una leyenda, quizá para no arrebatarle el crédito a sus autores y quizá para alargar en algo la duración de esa brevedad que nos diluye sin haberla escuchado. Se volvió una gitana vieja que nos lee el futuro con precisión, pero que se oculta en su propia cautela. Se tornó en un universo paralelo e igual de desordenado que mi espacio donde yacen cinco mil bestias sin que aquello se convierta aun en un cementerio. Esperan ser despertadas en el momento pertinente. Esperan decirme algo contundente. Yo espero maldita sea que me lo digan también.

7.3.09

Sismo

Débil como un susurro
Fuerte como un huracán
Asfixiante como el último aliento
Frágil como la permanencia
Hermoso como mis fantasías
Evanescente como las nubes avainilladas
Intenso como un suspiro en la noche.

Una playa desierta emerge sobre el mar
donde yacen dos cuerpos abatidos por sus propias tempestades
pero dispuestos a seguir derribándose y erguirse todas las veces que sean necesarias.

El viento embriaga
Las olas adormecen
Sus ojos se cierran
Sus bocas se abren
Quieren continuar sintiendo, hoy más que nunca.
El quiere cantar, ella quiere observarlo
La calma arrecia
El rompecabezas se recompone
Todo queda inmerso en la expectación.

La expectación formará un lienzo enorme
que se trazará con estructuras rotas que han removido sus cimientos.

Un castillo en el mar, con miles de habitaciones que cantan, que llaman.
Mientras sus moradores contemplan desde las azoteas todo lo que nada, vuela o se arrastra alrededor de ellos.
Todo lo que invariablemente seguirá sorprendiéndolos.