De repente tu presencia pasó hacia el otro lado del muro.
Tú no volteaste la moneda,
el brillo de su anverso fue inevitable y tuvo que ser así.
Si me plasmó en tus sueños ahora sé que fue un accidente.
Hoy se que eres un forastero escondido entre la gente,
que el héroe tuvo que huir de noche por la puerta de atrás.
Mi único impulso fue tratar de pintar con luz las tinieblas que provocaron tu ausencia.
En ocasiones hay disparos que surcan los cielos decorados con estrellas apócrifas.
No te asustes, no te escudes.
Lo que ves son únicamente
los pinceles que interrumpen mi paso formando encuadres todo el tiempo.
Yo no puedo dejar de pensar en el forastero que camina solo de una acera a otra.
Espero que la próxima vez que vuelvas a ver otro de mis disparos luminosos
Sepas que no te está atacando, sino que te está abrazando.
Que para mí no eres el forastero que nadie ve
Sino un reflejo heroico de mis propios destellos.
Que la justicia es en realidad muy relativa convirtiendo a los forasteros en héroes.
Y que muy a pesar de todos ellos
Tanto mis días como mis noches se seguirán llenando de disparos que le den aliento a mi existencia.