Un juego que involuntariamente yo también jugué
Sin saber a ciencia cierta sus reglas.
Imaginaba que eras una fiera al acecho
Cuando en realidad ya me tenías dentro de tu búnker.
Pensaba que cuando me observabas era fortuito
Pero sabías perfectamente bien lo que hacías.
Creía que una reacción reprimida
Y numerosos baldes de agua helada acercarían más a la bestia.
Pero la criatura aparentemente volteó hacia otro lado
Y la presa se sintió extrañamente con vida
Cuando lo que deseaba era seguir supurando
Aquel animal salvaje se alejó
Y la presa quiso entonces ser agresiva.
Comenzó a caminar cautelosamente por una jungla desierta.
Un águila daba vuelos encima de ella aterrizando en puntos lejanos.
La presa acostumbraba a olfatear oportunidades
De alimento a veces y otras por puro placer de cacería.
Ahora el lince busca en todos los rincones a su águila,
Ha descubierto en el camino los trazos del juego,
Se ha convertido en cazador.
Diariamente practica con roedores sus tácticas,
Halló maneras eficaces de activar sus instintos.
Pero acaso su descubrimiento más importante ha sido
La madriguera de su águila cazadora.