23.9.07

Ensalada de Mango

  • ½ Mango, o sea, el hueso y la otra mitad del mango que empecé a comerme hace unos días, que era bastante grande.
  • 1 pepino que encontré en el refri y que me dio mucho gusto verle para completar mi ensalada.
  • 1 trozo de aguacate, ¿Por qué no?
  • 1 pedacito de chile serrano sin semillas, para hacerla emocionante.
  • Aderezo de mostaza y miel que no me acuerdo si compré en el ISSTE o en la Comercial Mexicana, leí en Internet que se puede hacer una vinagreta con el mango y jugo de limón, pero lo siento, nada más tenía la mitad de uno.
  • Sal y Pimienta. La sal sin tanto sodio, por supuesto.

Para acompañar (O más bien, acompañando a):

Una rebanada grande de queso panela asado, iba a ponerle atún pero más bien soy vegetariana desde hace unos meses. Sin embargo no puedo vivir sin queso, como sabiamente me dijo alguna vez un amigo cuando me acabé todo el queso de su pequeña nevera.

Se corta la rebanada de panela, se pone PAM (spray antiadherente) en la sartén y se asa el queso hasta que quede doradito por ambos lados, pero hay que hacerlo después de la ensalada para que no se enfríe.

Preparación:

Pelar el pepino, cortarlo en mitades dos veces, la primera sin pelar a lo ancho y la segunda ya pelado verticalmente en las dos mitades que quedaron la primera vez. Después quitarle las semillas y picarlo en cuadritos pequeñitos.

Pelar el mango y después cortarlo en cuadritos también.

Poner el mango y el pepino en un tazón, agregar el chilito picado y el aguacate cortado. Mezclarlo y salpimentarlo al gusto, agregar el aderezo y mover otra vez sin madrear tanto el aguacate o el mango.

Yo puse la panela encima, pero si se quiere ser más elegante y lavar más trastes, pues lo sirven en un plato con la ensalada a un lado.

Nada mal para inventármela y por consiguiente ser la primera vez que la hago .

21.9.07

Metáforas de tu silencio


Te encontré de madrugada.

Entre el dolor y la prisa.

Entre la incógnita y el letargo.

Al voltear la vista algo conocido se reveló en la aparente primera impresión.

Tu hermosura y mi fascinación eran más que evidentes.

Tu silencio y tu atormentada visión son lo que siempre he soñado.

Compartimos la jornada entre cales y pigmentos.

Entre historias y realidades materiales.

Entre el frío y el calor.

A partir de ese día te convertiste en mi cómplice y en la respuesta a mis primitivas preguntas.

En el hermano Sol y la hermana Luna (que eclipsé erróneamente).

En la sonrisa súbita.

Complicidad irónica y cruel que hizo que desaparecieras inesperadamente.

Las velas incendian tu accidental imagen.

La historia pigmenta tu reaparición.

Las teorías se multiplican al infinito.

Ya nada importa.

Ya nada te quita de mí porque siempre estuviste adentro.

Eres la espiral que siempre quise, la sucesión de círculos que reta al destino.

La gran metáfora que apenas comienza…

10.5.07

Süskind, Grenouille y mi anosmia.

Este fin de semana terminé por fin de leer el libro de “El Perfume”, y el mismo día en que finalicé su lectura me fui a rentar el DVD de la película. No precisamente por fanatismo al libro ni a Patrick Süskind, sino por una búsqueda frenética de descubrir al menos una millonésima parte de la capacidad olfativa de su protagonista.

¡Qué envidia! y a la vez, que sufrimiento. El personaje tenía hiperosmia, no hacía mas que olerlo todo y clasificarlo. Tenía la gran sensibilidad “Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos”, como se explica en las líneas escritas. Ha sido tan bajo este sentido para mí, que puedo contar con los dedos las ocasiones en que he logrado oler algo.

Hace ya catorce años que supe de la existencia de este libro, por una clase en la que el maestro era quien lo estaba leyendo. La obra narra la vida de un perfumista asesino y de paso describe un montón de olores que tal vez yo nunca vaya a percibir.

Mi amiga Erika rápidamente lo compró y en un gesto por compartir su compra me lo prestó… apenas por pocos días. Porque cuando llevaba un escaso número de páginas leídas, la señorita en un arranque de histeria juvenil me lo pidió de regreso porque al fin y al cabo, el libro era suyo y de nadie más.

Lo que es más antiguo que este suceso es mi falta casi total del olfato.

Me ha tocado todo el tiempo aprender el aroma de las cosas a través de otros.

He percibido mi propio olor gracias a la opinión de los demás. Creo que tuve una época muy apestosa por ahí de los diez a los quince años. A mí no me ha importado nunca bañarme o perfumarme, lo hago por consideración. No me preocupaba la estela que yo dejara a mi paso. Al principio mis compañeros de salón se encargaron de darme a conocer mi hedor de la peor manera, la cual no quiero describir. Los perfumes han sido como atacantes alcohólicos para mi nariz. Utilizo el mismo desde hace muchos años y es el único con el que estoy a gusto. Supongo que esta pérdida del bajo sentido fue a causa de un accidente automovilístico del que fui partícipe cuando tenía un año de edad.

Me han odiado y me han amado gracias a “mi olor”. Ha habido días en que tengo un montón de narices encima mío sin haberme puesto una gota de nada, ha habido noches en que se han perdido con mi aroma, cual animales perturbados. Mi perdición obedece a otros parámetros, pero el olor nunca ha sido uno de ellos.

Hace un año Erika,- quien me regaló también un perfume que uso, confieso que por hábito nada más, el envase es verde, y me huele a verde simplemente - respondió a mis reclamaciones por sus arranques de histeria hace más de una década gracias a un libro prestándomelo de nuevo. Esporádicamente me pregunta si ya lo terminé de leer y con temor a pedirlo de regreso. Lo comencé a leer de nuevo y duré tres días para terminarlo. Los asiduos a la lectura odian ver las películas basadas en libros porque saben que no será igual. Simplemente son lenguajes distintos. Lo que vi fue en realidad un banquete visual. Todo era demasiado bonito y ni siquiera la fetidez se percibía, mucho menos para mí.

“Ve el loco con la nariz, más que con los ojos”, definitivamente yo ni con la nariz ni con los ojos, la sensatez me ha acorralado siempre pero las artes visuales han sabido disfrazar muy bien mi astigmatismo y miopía.

El perfume que uso es de las pocas cosas que puedo oler. Una vez iba cargando una bolsa de panes de durazno y logré olerlos, fue muy extraño. Recuerdo una vez que no pude dormir porque a unos pasos de mí había una maleta llena de botellas de vino rotas y su olor me mareaba. Hace un par de años padecí el olor de una sala de hospital que me hizo salir de ahí. Una vez, a unas cuantas casas de la mía estaban quemando algo, según mi olfato que es tan errático, era mariguana. Creo que eso es todo. En la efervescencia de buscar olores he acercado mi nariz a muchísimas cosas. Mi amigo Dimitri me metía a las tiendas Sephora en París y me acercaba muestras de perfumes, pero la calle y estos trozos de papel eran lo mismo para mi olfato. Tengo en mi baño desde hace mucho tiempo un kit de aromaterapia que me regalaron, lamento mucho no disfrutar tan fino obsequio. Ayer iba en el transporte público y tenía sobre mi cabeza los sobacos de obreros al medio día y yo simplemente sentía el calor que un camión lleno de personas presenta a esas horas del día. En fin, las anécdotas por falta de olores superan enormemente a aquellas en las que los he percibido. El otorrinolaringólogo ya me amenazó con que es demasiado tarde para resolver algo.

Pero entre tanto, haré como Jean-Baptise Grenouille…no, no asesinaré a nadie. Intentaré capturar “mis olores” en la memoria, que a mis treinta y dos años son todavía muy pocos.

Quien se ha encargado de hacer el trabajo de mi nariz ha sido mi piel. Hay que darle un descanso. He tenido que fingir la mayoría de las veces que “huele” a algo el ambiente. Es mejor que estar dando largas explicaciones. Probablemente si en mi último suspiro percibo el aroma circundante, mi anosmia habrá valido la pena.

30.4.07

Cuartos Oscuros, Cuartos luminosos.

Cuando por fuera permanece en mí un cuarto inmerso en tinieblas

Tan oscuro que no se percibe

Y que de saberse su presencia es necesario cuestionarse por lo que haya dentro.

Pero me meto en el cuarto y se enciende la luz roja que se vuelve amarillenta

Los retratos blanco y negro entonces se convierten en luz.

La luz invade el cuarto. Tan blanca, tan dispersante.

Es tu luz, es tu sonrisa, es tu voz.

Súbitamente se bajan los fusibles.

Abro los ojos.

Me preguntan la hora, me preguntan el clima.

No me interesa contestar, las horas pasan, el clima, pues mientras no nos mate también.

Contesto cualquier cosa simplemente para ser amable.

Las horas pasaron, el clima no me asesinó.

Pero es demasiado tarde para encender de nuevo la luz del cuarto.

No se si vuelva a iluminarse.

Por momentos quiero ser yo quien haga las preguntas, pero son tan extrañas que sé que no se me dará una respuesta, ni siquiera por amabilidad.

Supongo que cuando se me conteste satisfactoriamente me va a dar tanto susto como para no volver a preguntar más.

El cuarto existe, seguirá existiendo mientras lo haga yo.

El fusible está apagado, esperando por tu voz, por tu sonrisa y por tu sabiduría, pero no por aquella que me conteste a mis preguntas extrañas, sino por aquella que sepa provocar en mí el que te abra la puerta del cuarto,

Esperando por tantas tonterías que por darse en el minuto preciso se conviertan en citas memorables que nos lleven a amueblar el cuarto con una cama inmensa,

Para entonces apagar la luz y que el cuarto siga estando luminoso, a pesar de que sea tan impenetrable.

24.2.07

Lo más tierno

Aquella última noche mis demonios ancestrales hicieron su aparición nuevamente.
Algunos años atrás comenzaron a hacerlo y cada vez gozaban más encañonando una angustia silenciosa.
Entre las penumbras hacían incisiones en la mente.
me recordaban tantos vacíos profundos
tantos viajes solitarios en que a las habitaciones tienden a sobrarles camas.
Evidentemente era mi imaginación si creía que ya se habían ido.
Me distrajeron unos golpes en la puerta acompañados de tu voz que no percibía porque aquellas criaturas me ahogaban.
Fue cuestión de instantes
para que los demonios salieran huyendo antes de ser descubiertos.
Se dice que fueron hallados muertos más tarde y enterrados en el
Père Lachaise,
El aire iba adentrándose poco a poco
Tenía que contártelo pues había que asegurarse de que aquello no sucedería más.
Me escuchaste dentro del paréntesis más tierno de la historia de tus manías
que se ocupó por un coro protector de murmullos, de caricias, de breves éxtasis
y de un teléfono que sonó largamente
sin querer atenderlo.
Horas después un avión atravezaba el océano

contrabandeando un pesado cargamento de memorias curativas.
Ahora duermo siempre con ellas.
Siguen ocupando un gran espacio en la habitación,
resultaron efectivas.
Redimen la amplitud
y me cuentan historias envueltas en penumbras
que no volverán a corromperse sin importar la vacuidad del espacio.


18.2.07

Lo más hermoso

Lo más hermoso...
Lo más blanco...
Piel convertida en mármol
con las líneas de tu rostro cinceladas
Besos detonados en somnolencia
Tu conciencia...
Perdida dentro de ti mismo
Lo más hermoso
ver
Tus ojos cerrados
Tu nariz percibiendo mi aliento.
El silencio rodeándonos
Nuestras manos extraviadas
en la blancura
en la hermosura...
de la pérdida de nosotros
en el encuentro de nuestra piel.

1.2.07

El Forastero.

De repente tu presencia pasó hacia el otro lado del muro.

Tú no volteaste la moneda,

el brillo de su anverso fue inevitable y tuvo que ser así.

Si me plasmó en tus sueños ahora sé que fue un accidente.

Hoy se que eres un forastero escondido entre la gente,

que el héroe tuvo que huir de noche por la puerta de atrás.

Mi único impulso fue tratar de pintar con luz las tinieblas que provocaron tu ausencia.

En ocasiones hay disparos que surcan los cielos decorados con estrellas apócrifas.

No te asustes, no te escudes.

Lo que ves son únicamente

los pinceles que interrumpen mi paso formando encuadres todo el tiempo.

Yo no puedo dejar de pensar en el forastero que camina solo de una acera a otra.

Espero que la próxima vez que vuelvas a ver otro de mis disparos luminosos

Sepas que no te está atacando, sino que te está abrazando.

Que para mí no eres el forastero que nadie ve

Sino un reflejo heroico de mis propios destellos.

Que la justicia es en realidad muy relativa convirtiendo a los forasteros en héroes.

Y que muy a pesar de todos ellos

Tanto mis días como mis noches se seguirán llenando de disparos que le den aliento a mi existencia.

19.1.07

Águila y lince.

Acabo de darme cuenta de tu juego,

Un juego que involuntariamente yo también jugué

Sin saber a ciencia cierta sus reglas.

Imaginaba que eras una fiera al acecho

Cuando en realidad ya me tenías dentro de tu búnker.

Pensaba que cuando me observabas era fortuito

Pero sabías perfectamente bien lo que hacías.

Creía que una reacción reprimida

Y numerosos baldes de agua helada acercarían más a la bestia.

Pero la criatura aparentemente volteó hacia otro lado

Y la presa se sintió extrañamente con vida

Cuando lo que deseaba era seguir supurando

Aquel animal salvaje se alejó

Y la presa quiso entonces ser agresiva.

Comenzó a caminar cautelosamente por una jungla desierta.

Un águila daba vuelos encima de ella aterrizando en puntos lejanos.

La presa acostumbraba a olfatear oportunidades

De alimento a veces y otras por puro placer de cacería.

Ahora el lince busca en todos los rincones a su águila,

Ha descubierto en el camino los trazos del juego,

Se ha convertido en cazador.

Diariamente practica con roedores sus tácticas,

Halló maneras eficaces de activar sus instintos.

Pero acaso su descubrimiento más importante ha sido

La madriguera de su águila cazadora.

4.1.07

comentario del comentario

En realidad este blog ha tenido variantes, escribo por necesidad de expresión y no sé si lo lean o no, pues eso es secundario, pero el hecho de publicarlo es como mis fotografías, no son tales si no son mostradas. Sin embargo me sorprendió gratamente encontrar una "respuesta" a mi prosa de ayer, me permito transcribirla a continuación, agradezco de antemano si en algo ayudaron mis ideas muy dispersas a semejante inspiración:

Escrito por: http://www.blogger.com/profile/5427045

adan1mx dijo...
En mi caso, en cambio, habia acumulado bocetos durante años, llenando la casa de recuerdos y de papeles sin importancia, esperando el momento en que la luz iluminara mis pensamientos y naciera esa nueva idea que plasmaria algun dia en el lienzo.
Tambien acumulé cuadernos llenos de textos sin sentido, a la espera que tu les encontraras alguno, -pues tu sabes encontrar siempre el orden de las cosas-.
Finalmente decidi dejar todo, lienzos, pinceles y papeles, tirar todo a la basura y recomenzar de nuevo.
Cuando te vi nuevamente a los ojos, despues de tantos años de penumbras, descubri que podia pintar con luz.
La pregunta era entonces: ¿como?
Tu fingias ignorar todas estas cosas, pero sabiamos los dos que tantas casualidades no podian ser ciertas, que en realidad habia una causalidad mayor que permitia que el papel y las luces se encontraran ahora de manera inexplicablemente exacta.

Mis paginas se llenaron entonces nuevamente de palabras que en realidad eran pajaros en vuelo, mariposas y cardumenes en espacios imaginados, moviendose armonicamente en universos interiores y asi, todo fue hecho de pronto a un lado, pues no importaba cual realidad de todas escogeriamos, sino mas bien tener la imprecisa certeza de cual era la puerta que nos estaba conduciendo a esos paisajes.

La textura citadina y el inevitable trancurrir de los acontecimientos delinearon entonces innumerables paisajes.

Mi mirada te acechaba para descubrir mundos nuevos en la luz de tus ojos; esa luz que me hacía preguntas mientras mis manos dibujaban respuestas efímeras en el aire y nuestras bocas se unian paladeando el sabor de este nuevo encuentro.

Los colores se emulsionaban, como cuando dabas a luz tus fotografias, mientras una sonrisa alegre saltaba de una a otra, como niños jugando en la playa.

El vacio se hacia Luz.

Yo habia decidido tomar entonces tu luz y dibujar con ella palabras en tu espacio, que definieran el aqui y ahora, colmado y eterno.

Y todo había comenzado entonces nuevamente de una manera distinta:tú decidiste escribir en mis páginas y yo decidí pintar en tu lienzo.

Nuestra obra vio nacer nuevos seres y nuevas miradas posándose sobre ellos.

Hoy, tu sigues pintando y yo escribo nuestra historia, la invento día a día, intentando sorprenderte.

Y aunque no existen aún los mapas que indiquen el lugar exacto donde esta creación ha nacido, eso ya no nos importa, pues nuevamente estamos juntos, a pesar de tanta distancia, de tanto tiempo y de tantos sueños.

3.1.07

De papel y luces


Los bocetos de esta historia comenzaron a calcarse a través de un cristal hace varios años.
Yo los tiraba a la basura creyéndolos intrascendentes,
mientras las imágenes aparecían constantemente rodeadas de palabras de mi
interés pero que por incomodidad me negaba a atender.
Tú recababas información que yo desconocía para plasmar letras cinceladas en la inteligencia.
El lienzo y los pinceles de luz comenzaron a trabajar por su cuenta mucho antes sin presagiar que
la fecha y hora en que el papel y las luces se encontraron resultaban de manera inexplicablemente exacta.
Mi predisposición seguía obligándome a la ignorancia.
El lienzo no esperó más, y tus páginas se habían llenado de palabaras mucho antes sin que yo me diera cuenta.
La espera de algo carente de importancia me parecía inútil,
pero la sorpresa que no contemplaba hizo todo lo demás a un lado.
La textura citadina y el inevitable transcurrir de los acontecimientos delinearon el paisaje.
De nuevo acechaba la sorpresa constante mezclada con tu mirada insistente.
Mis preguntas fueron efímeras al tener respuestas tangibles.
Los colores se añadían y se mezclaban sabiendo que eran los correctos.
Todo era fiesta, todo era poesía lleno de sonrisas espontáneas y la autenticidad le dio forma a las perspectivas sobre la emulsión.
La cercanía se hizo indispensable.
Los espacios vacíos se llenaban por momentos valiosos.
Al pretender escribir en tus páginas tú decidiste pintar sobre mi lienzo.
Muchos miraron curiosos nuestras obras durante largos meses.
Aún continúo pintando sobre el lienzo y espero que sigas escribiendo sobre nuestra historia.
Quisiera sorprenderme de nuevo todos los días apreciando tu literatura.
Los mapas aún no señalan la calle en que se editan todas esas maravillas ilustradas por mis imágenes, pero tú y yo sabemos muy bien en qué lugar se construyó.