

"NEOBILBIÓSFERAS"
"El camino más corto hacia uno mismo da la vuelta al mundo..."
Henri Michaux
Poeta y pintor belga.

Henri Michaux
Poeta y pintor belga.

Hace algunos años fijé mi atención así como lo hicimos muchos en un pez gigante en forma de museo, localizado en una ciudad de la que poco se conocía por mis rumbos llamada Bilbao. Las publicaciones de arquitectura especializada en aquel entonces comenzaron a mostrar una serie de piezas de titanio y piedra caliza conformando espacios "destinados al arte", los cuales hoy en día junto a diferentes nuevas creaciones museísticas alrededor del planeta han abierto el debate global en torno a su arquitectura. Ahora el continente se muestra con más importancia que su contenido y lo convierte en el reto de los encargados de esto último en demostrar lo contrario... o de sucumbir ante sus grandes envases. Posteriormente esas publicaciones que mostraban el coloso comienzan a hablar de cierta transformación de la capital de Biskaia.
La observación de todo esto se transformó en planes personales, en un tren de París a Irún en la frontera con el País Vasco español y de ahí a Bilbao. Ahora todo se leía en español y euskara. Yo solo pensaba ver el museo y comprobar de paso si era cierto aquello acerca de la nueva imagen urbana de la ciudad. Pero no fue así. El edificio de la fundación Salomón Guggenheim resultó ser sólo un muy buen pretexto que decidí ver hasta el final. El nombre del arquitecto deconstructivista Frank O. Gehry no era el único escrito en la autoría de los edificios. Antes, durante y después de su obra, se han estado gestionando y construyendo proyectos de autores como Santiago Calatrava, Sir Norman Foster, Federico Soriano, César Pelli y Zaha Hadid entre muchos otros. Todos y cada uno han estado confeccionando nuevos planes urbanísticos, una nueva infraestructura, mobiliario urbano vanguardista, edificios y monumentos que siguen transformando una ciudad de industrias siderometalúrgicas, químicas, astilleros, almacenes, grandes talleres y un río contaminado en un creciente núcleo de referencia de las regiones del eje Atlántico y en un gran ejemplo contemporáneo de reinvención de urbes.
Los bilbaínos se encontraban desconcertados ante su nueva ciudad. Obviamente sienten el orgullo y la fascinación de tener una entidad renovada con un museo famoso, ellos al igual que el mundo exterior tienen que descubrir juntos el suyo propio. Han perdido la indiferencia de la que gozaban. Su vida cotidiana además se encareció. Se dieron cuenta que esos nuevos planes urbanos no contemplaron nuevas actitudes, que tendrán que aprenderlas. Su comportamiento trata de explicarnos fría, pero amablemente todos esos cambios esperando nuestra aprobación. Después de todo, esto representa una ventaja: el compartir una reacción auténtica.
Esta exposición es solamente un pequeño extracto de estas grandes ideas transformadas en elementos urbanos, porque el pez que está junto al Nervión no es la criatura que realmente nos devora, sino la que encontramos atravesada por la Ría de Bilbao.
Nota: Cédula mayor de mi primera expo de fotos. Transcrita nuevamente para el blog.
Cabe mencionar que mi retorno a París fue algo distinto a como llegué. Fue un trayecto accidentado de Bilbao a Hendaye en el país Vasco, a una estación solitaria en la que décadas atrás se habían entrevistado Franco y Hitler y que en aquella noche solamente había una pareja fumando hierba y una anciana radicada en la capital francesa. Sin embargo el tren parecía ir repleto. Mi vagón era de literas que ocuparon cuatro franceses que no hablaban español y yo. A eso de la una de la madrugada, el tren paró de improvisto. Un hombre hablaba en francés apresudaramente pidiéndonos abandonar el tren. Alcancé a tomar mi pasaporte y salir hacia una estación en medio de la nada y de un frío invernal europeo. Al parecer había un sujeto en uno de los vagones con una pistola disparando y tratando de capturar rehenes. Tras una prolongada espera en la estación en la que una familia de españoles se la pasaba teorizando acerca de lo que sucedía finalmente regresamos al tren, regresamos a París cargando una extraña historia de pistolas en un tren europeo y el alivio de no haber sido su objetivo.
La observación de todo esto se transformó en planes personales, en un tren de París a Irún en la frontera con el País Vasco español y de ahí a Bilbao. Ahora todo se leía en español y euskara. Yo solo pensaba ver el museo y comprobar de paso si era cierto aquello acerca de la nueva imagen urbana de la ciudad. Pero no fue así. El edificio de la fundación Salomón Guggenheim resultó ser sólo un muy buen pretexto que decidí ver hasta el final. El nombre del arquitecto deconstructivista Frank O. Gehry no era el único escrito en la autoría de los edificios. Antes, durante y después de su obra, se han estado gestionando y construyendo proyectos de autores como Santiago Calatrava, Sir Norman Foster, Federico Soriano, César Pelli y Zaha Hadid entre muchos otros. Todos y cada uno han estado confeccionando nuevos planes urbanísticos, una nueva infraestructura, mobiliario urbano vanguardista, edificios y monumentos que siguen transformando una ciudad de industrias siderometalúrgicas, químicas, astilleros, almacenes, grandes talleres y un río contaminado en un creciente núcleo de referencia de las regiones del eje Atlántico y en un gran ejemplo contemporáneo de reinvención de urbes.
Los bilbaínos se encontraban desconcertados ante su nueva ciudad. Obviamente sienten el orgullo y la fascinación de tener una entidad renovada con un museo famoso, ellos al igual que el mundo exterior tienen que descubrir juntos el suyo propio. Han perdido la indiferencia de la que gozaban. Su vida cotidiana además se encareció. Se dieron cuenta que esos nuevos planes urbanos no contemplaron nuevas actitudes, que tendrán que aprenderlas. Su comportamiento trata de explicarnos fría, pero amablemente todos esos cambios esperando nuestra aprobación. Después de todo, esto representa una ventaja: el compartir una reacción auténtica.
Esta exposición es solamente un pequeño extracto de estas grandes ideas transformadas en elementos urbanos, porque el pez que está junto al Nervión no es la criatura que realmente nos devora, sino la que encontramos atravesada por la Ría de Bilbao.
Nota: Cédula mayor de mi primera expo de fotos. Transcrita nuevamente para el blog.
Cabe mencionar que mi retorno a París fue algo distinto a como llegué. Fue un trayecto accidentado de Bilbao a Hendaye en el país Vasco, a una estación solitaria en la que décadas atrás se habían entrevistado Franco y Hitler y que en aquella noche solamente había una pareja fumando hierba y una anciana radicada en la capital francesa. Sin embargo el tren parecía ir repleto. Mi vagón era de literas que ocuparon cuatro franceses que no hablaban español y yo. A eso de la una de la madrugada, el tren paró de improvisto. Un hombre hablaba en francés apresudaramente pidiéndonos abandonar el tren. Alcancé a tomar mi pasaporte y salir hacia una estación en medio de la nada y de un frío invernal europeo. Al parecer había un sujeto en uno de los vagones con una pistola disparando y tratando de capturar rehenes. Tras una prolongada espera en la estación en la que una familia de españoles se la pasaba teorizando acerca de lo que sucedía finalmente regresamos al tren, regresamos a París cargando una extraña historia de pistolas en un tren europeo y el alivio de no haber sido su objetivo.