Es la segunda vez que me inspiras a escribir, y permanezco con la incertidumbre, si serán varios tomos, uno solo, o únicamente unas paginas. Si el metal se transformó en cristal, o si está encandilando ahora. Un círculo, un día, un pequeño viaje. Aparecí yo, después tú, luego Otelo, y al final un beso. Desapareciste tú, después yo, y es hoy cuando aparecen las fantasías y los temores. No se si extrajimos el oro, o si la beta se puede hundir, Si la música se escucha sólo en mis oídos o si tendremos que cantarla. No puedo esperar el día, pero tampoco quiero que llegue. Yo sólo quiero escuchar tus apariciones.
26.12.04
8.11.04
Visita de Eros II (ribetes y destellos)
Es curioso como cuando ves algo siempre del mismo tono semioscuro,ese algo empieza a destellar, como si se negara a permanecer gris ante los ojos.
Anoche te mandé llamar ¿o es que mas bien ya estabas aquí?.
Me invitaste a una de tus tertulias. Había un gran numero de personas dentro de aquel espacio oscuro, construido con piedras muy viejas y ensambladas sin nada entre si. Se sentía mucho frío. Había mesas de madera redondas, hechas con tablas de colores grises irregulares, pero no había nada encima de ellas. Se reunían en grupos alrededor de aquellas mesas y la luz ribeteaba las cabezas, organizándose desniveles de estos ribetes dentro de la habitación. lo demás era negro, sólo se distinguían las piedras del muro por los costados. Yo mantenía una conversación hipócrita con quienes estaban junto a mí, ni siquiera recuerdo quienes eran.
Como no iba a perder el tiempo manteniendo ese histrionismo, me moví hacia donde estaban aquellas cabezas más arriba. Yo sabía que estabas ahí. Pero como pensaba que la hipocresía y las palabras vacías serían más interesantes, te ignoraba. No pude hacerlo más. Cuando me dirigía hacia esas cabezas en lo alto de la sala giré la mía hacia la izquierda. Ya no pude continuar. El ribete se hizo dorado. Eras tu. Vestías todo de negro, en aquel negro espacio, pero el destello me distrajo más. Entonces cambié la dirección. Verte solo dentro de aquel salón habitado por grupos no se si me pareció una lástima o una deliciosa oportunidad. Estabas solo, en un extremo de la mesa redonda, al centro de la sala, con un brazo extendido sobre la mesa.
Pero parecías gozarlo. Sabías que lejos de sentirte apartado, te sentías el centro de atención aunque nadie te hiciera caso en ese momento. Mi atención la conseguiste hace tiempo, y quiero decir " la conseguiste" porque a mi realmente no me interesaba que la tuvieras. Cuando iba caminando hacia ti, me mirabas seductoramente, con una sonrisa de sabiduría ególatra. Mas no duró mucho tiempo. Yo sabía que eras frágil de todas maneras. Así que una vez frente a ti, súbitamente te regalé mis brazos. Y fue cuando bajaste la mirada. A los dos nos cubrió la oscuridad de nuestros párpados y nuestro propio calor. Sólo quisimos permanecer así. Cuando abrí los ojos, ahora sí, todos nos miraban. La hipocresía se fugó por un momento e irrumpió el desconcierto.
Ya no podíamos estar ahí. Subimos una escalera de piedra que debió haber tenido otro uso, ya que era estrecha y corta. Salimos por un hueco que había en el techo. Nos encontramos fuera a mucha gente, pero sabíamos que no queríamos estar con esas personas en esos momentos. Caminabamos. Iba con nosotros uno de tus empleados, lo cual me pareció muy extraño de tu parte. Atravesamos un corredor estrecho en el pretil de un edificio viejo, y llegamos a una especie de frontón de cantera destruido que tenía una puerta en el centro. Detrás únicamente se veía un pirul, sin embargo la puerta no estaba en tan mal estado. A mi me parecía increíble que pudiera haber algo más ahí detrás. Y cuando me invitaste a pasar vi uno de los más hermosos jardines que he visto. Con agua, con bugambilias y muchas esculturas. Cerraste la puerta. Ya solo se escuchaba tu voz. Ahora si, todo estaba camuflajeado. Ya nadie nos interrumpiria.
Es curioso como cuando ves algo siempre del mismo tono semioscuro,ese algo empieza a destellar, como si se negara a permanecer gris ante los ojos.
Anoche te mandé llamar ¿o es que mas bien ya estabas aquí?.
Me invitaste a una de tus tertulias. Había un gran numero de personas dentro de aquel espacio oscuro, construido con piedras muy viejas y ensambladas sin nada entre si. Se sentía mucho frío. Había mesas de madera redondas, hechas con tablas de colores grises irregulares, pero no había nada encima de ellas. Se reunían en grupos alrededor de aquellas mesas y la luz ribeteaba las cabezas, organizándose desniveles de estos ribetes dentro de la habitación. lo demás era negro, sólo se distinguían las piedras del muro por los costados. Yo mantenía una conversación hipócrita con quienes estaban junto a mí, ni siquiera recuerdo quienes eran.
Como no iba a perder el tiempo manteniendo ese histrionismo, me moví hacia donde estaban aquellas cabezas más arriba. Yo sabía que estabas ahí. Pero como pensaba que la hipocresía y las palabras vacías serían más interesantes, te ignoraba. No pude hacerlo más. Cuando me dirigía hacia esas cabezas en lo alto de la sala giré la mía hacia la izquierda. Ya no pude continuar. El ribete se hizo dorado. Eras tu. Vestías todo de negro, en aquel negro espacio, pero el destello me distrajo más. Entonces cambié la dirección. Verte solo dentro de aquel salón habitado por grupos no se si me pareció una lástima o una deliciosa oportunidad. Estabas solo, en un extremo de la mesa redonda, al centro de la sala, con un brazo extendido sobre la mesa.
Pero parecías gozarlo. Sabías que lejos de sentirte apartado, te sentías el centro de atención aunque nadie te hiciera caso en ese momento. Mi atención la conseguiste hace tiempo, y quiero decir " la conseguiste" porque a mi realmente no me interesaba que la tuvieras. Cuando iba caminando hacia ti, me mirabas seductoramente, con una sonrisa de sabiduría ególatra. Mas no duró mucho tiempo. Yo sabía que eras frágil de todas maneras. Así que una vez frente a ti, súbitamente te regalé mis brazos. Y fue cuando bajaste la mirada. A los dos nos cubrió la oscuridad de nuestros párpados y nuestro propio calor. Sólo quisimos permanecer así. Cuando abrí los ojos, ahora sí, todos nos miraban. La hipocresía se fugó por un momento e irrumpió el desconcierto.
Ya no podíamos estar ahí. Subimos una escalera de piedra que debió haber tenido otro uso, ya que era estrecha y corta. Salimos por un hueco que había en el techo. Nos encontramos fuera a mucha gente, pero sabíamos que no queríamos estar con esas personas en esos momentos. Caminabamos. Iba con nosotros uno de tus empleados, lo cual me pareció muy extraño de tu parte. Atravesamos un corredor estrecho en el pretil de un edificio viejo, y llegamos a una especie de frontón de cantera destruido que tenía una puerta en el centro. Detrás únicamente se veía un pirul, sin embargo la puerta no estaba en tan mal estado. A mi me parecía increíble que pudiera haber algo más ahí detrás. Y cuando me invitaste a pasar vi uno de los más hermosos jardines que he visto. Con agua, con bugambilias y muchas esculturas. Cerraste la puerta. Ya solo se escuchaba tu voz. Ahora si, todo estaba camuflajeado. Ya nadie nos interrumpiria.
6.3.04
Ayer lo recordé.
Ver la vida a través de otros ojos me hizo recordar cómo era la mía hace muchos años.
Un cuadro lleno de colores, de personajes sonrientes...de miopía.
Pero un día decidí que ese retrato no sería más de esa forma. Decidí transformarlo en una obra de arte, una obra ininteligible, compleja, pero hermosa.
Comencé por borrar todos esos colores, a matizar el fondo de rojo, sabía que al seguir pintando, ese rojo se percibiría hasta atrás, la pasión, la pasión era todo, pero permanecería detrás de todo, después, quise usar las técnicas más diversas, llegué a la conclusión de que con el paso de las pinceladas ni siquiera yo misma reconocería aquello.
Así, la pintura se ha ido creando, en ocasiones el pincel ha plasmado los colores con tanta fuerza que el lienzo ha corrido el riesgo de hacerse pedazos.
Pero el arte siempre ha sido vulnerable al tiempo y a sus influencias.
Hoy el lienzo ya no permite ser visto como era originalmente.
No se ni siquiera si es hermoso.
Pero, sí. Logré que fuera una obra de arte ininteligible y por demás compleja que continúa dibujándose y dibujándose en cualquier segundo y sin volverla a reconocer al siguiente.
Dentro de una galería de excesivo eclecticismo.
Ver la vida a través de otros ojos me hizo recordar cómo era la mía hace muchos años.
Un cuadro lleno de colores, de personajes sonrientes...de miopía.
Pero un día decidí que ese retrato no sería más de esa forma. Decidí transformarlo en una obra de arte, una obra ininteligible, compleja, pero hermosa.
Comencé por borrar todos esos colores, a matizar el fondo de rojo, sabía que al seguir pintando, ese rojo se percibiría hasta atrás, la pasión, la pasión era todo, pero permanecería detrás de todo, después, quise usar las técnicas más diversas, llegué a la conclusión de que con el paso de las pinceladas ni siquiera yo misma reconocería aquello.
Así, la pintura se ha ido creando, en ocasiones el pincel ha plasmado los colores con tanta fuerza que el lienzo ha corrido el riesgo de hacerse pedazos.
Pero el arte siempre ha sido vulnerable al tiempo y a sus influencias.
Hoy el lienzo ya no permite ser visto como era originalmente.
No se ni siquiera si es hermoso.
Pero, sí. Logré que fuera una obra de arte ininteligible y por demás compleja que continúa dibujándose y dibujándose en cualquier segundo y sin volverla a reconocer al siguiente.
Dentro de una galería de excesivo eclecticismo.
7.2.04
Estabas lejos...
Pero yo te veía junto a mi.
Estuve contigo...
Pero te volviste ausente.
(Mas sin embargo disfruté el sabor de tus encantos).
Ahora... Ahora lo que poseo es tu imágen,
una imágen confusa... en la cual
ya no se si lo que veo es un ideal...
o si se trata simplemente de tu vivo recuerdo.
Pero yo te veía junto a mi.
Estuve contigo...
Pero te volviste ausente.
(Mas sin embargo disfruté el sabor de tus encantos).
Ahora... Ahora lo que poseo es tu imágen,
una imágen confusa... en la cual
ya no se si lo que veo es un ideal...
o si se trata simplemente de tu vivo recuerdo.
9.1.04
Esta noche Eros se me reveló en mis sueños.
Me mostró una ciudad, muy similar a esta,
donde encontré un bello tesoro.
El tesoro de monedas doradas me llevó a lo más alto de la cuidad.
A un pequeño palacio con reducidas escaleras de cantera dentro de espacios oscuros.
Mi gata nos acompañaba.
Fuimos juntos a lo alto del palacio,
a un cuarto con ventanas de cristal ahumado y muebles de bejuco.
Cuando desperté sólo se encontraba el felino a mi lado.
Pero entré a mi estudio y ahí estaba:
El mapa del tesoro...
Me mostró una ciudad, muy similar a esta,
donde encontré un bello tesoro.
El tesoro de monedas doradas me llevó a lo más alto de la cuidad.
A un pequeño palacio con reducidas escaleras de cantera dentro de espacios oscuros.
Mi gata nos acompañaba.
Fuimos juntos a lo alto del palacio,
a un cuarto con ventanas de cristal ahumado y muebles de bejuco.
Cuando desperté sólo se encontraba el felino a mi lado.
Pero entré a mi estudio y ahí estaba:
El mapa del tesoro...
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