22.12.03

Hace once años compré entre muchas otras cosas, un póster. Me llamó la atención por sus colores, todo parecía estar confundido con el rojo. Lo compre en el museo del Louvre, pero no lo observé con detalle hasta que llegué aquí.
Aquel poster que mandé enmarcar ha permanecido desde aquel año en mi cuarto, después me enteré que era una imágen de un tapiz que se llamaba "la dama y el unicornio". Los unicornios y yo hemos tenido una persecucion mutua desde hace mucho tiempo. Cuando los buscaba, los que encontraba nunca eran suficientes, y en ocasiones, simplemente aparecían, como esta vez. Indagué la situación de ese tapiz, hace poco lo supe: El museo Cluny, en París. Casi antes de regresar a México fuí a ese museo, se encuentra en el barrio latino y posee una atmósfera muy agradable, ya que los museos pierden un poco esa atmósfera cuando se tiene que pasar por 1000 sistemas de seguridad antes de entrar, éste los tenía, pero no importó.
Entré, observé muchas piezas medievales, muebles, pinturas, confieso que no las vi con detalle, yo sólo esperaba el momento en que me topara con aquel tapiz rojo. Por fin, entré a una de las salas más grandes de aquel pequeño museo. Una sala gris, con luces indirectas. Me senté y por cierto, no era uno solo tapiz: eran seis.
Y para mi asombro, aquellos tapices, están cargados de enigmas, de interrogantes.
Fueron llevados a este museo por Georges Sand (aquella escritora francesa que se disfrazaba de hombre), estos tapices se encontraban en un castillo, Cuando observaron las obras, todo parecía estar encaminado a expresar algo, algo que no era la sola representación del unicornio. El mítico animal obviamente tendría sus razones de estar ahi. Pero un tapiz mostraba a la dama comiendo dulces, en otro tocaba un instrumento musical, en otro le mostraba un espejo al unicornio, otro más tenía a la dama oliendo unas flores y un quinto tapiz tenía a la dama tomando el cuerno con sus manos. ¿conclusion? eran los cinco sentidos, pero hay un sexto lienzo, el de mi póster. La dama, el unicornio, su doncella, un león, y otros animales, detrás una tienda azul que tiene una leyenda en el frente: "A MON SEUL DESIR", quiere decir: "mi único deseo", probablemente signifique un deseo de agradar a Dios, rechazando las cosas mundanas, lo cual lo relaciona con los otros cinco tapices al representar: el sexto sentido.
Dentro de los tapices hay además otras figuras animales como conejos, cabras, perros, monos y motivos vegetales como flores y árboles, además de banderas con símbolos astrales, pero de estilo medieval.
Se encuentran restaurados hoy en día, se volvieron a tejer las partes inferiores de las piezas y se sigue investigando sobre estas maravillosas obras de arte, ya que presentan símbolos paganos, siendo una época teocéntrica la de su elaboración.
Yo solamente sé, que cada vez que persigo un unicornio y a la inversa, nos reunimos dentro del cielo escarlata, intensificando cada uno de los sentidos.