28.7.09

Relámpagos

Esta vez no logré convertir tus miradas en poesía,

Pues la poesía llegó con ellas.

Con el aroma del arte que se combinó

Con el aroma del viento

Que mi nariz no percibe pero que mi piel ambiciona.

La embriaguez no llegó con el alcohol sino a través de líneas que trazan rutas hacia miles de destinos dirigidos hacia jardines colgantes en la perdición.

Todas las ciudades se convierten en una sola, donde conviven nuestras deconstrucciones.

La música huele al café de la mañana, a la tarde lluviosa.

La confusión es la que mejor me ha revelado tus secretos.

Los silencios son tu paradoja.

Tu presencia es una negación.

Las semanas se convirtieron en vidas completas que giran vertiginosamente.

La muerte no fue el final sino la puerta de infinitas resurrecciones.

Cuando los giros paran volteo a mi siniestra y veo un hombro parado junto al mío y observo una pantalla en blanco para que yo la ilumine con imágenes de nuevo.

Los símbolos son los pasajeros dentro un vagón insistente que se transportan en un tren a punto de estrellarse.

Pero si se estrella, ¿qué más da? Ahí estarás de pié observando cínicamente los pedazos.

Sin embargo, si la tormenta se calma…

Ten por seguro que yo…

La volveré a arreciar.

6.5.09

La gran diferencia

Entre el saludo cordial y la calidez de la bienvenida al hogar.

Entre la luz prístina de los cerros y el paisaje vangoghiano.

Entre el quicio de la puerta, el marco de la pintura, la marialuisa de la foto y todo lo que la vista sacará de sus centros.

 

La gran diferencia

Entre el espacio temporal cotidiano y el espacio vertical de los sueños.

Entre los cajones atiborrados de papeles inútiles y los artificios del alma.

Entre la pregunta repetitiva y la desesperada curiosidad.

Entre la humedad de las paredes y la anegación de la mente.

 

La gran diferencia

Entre los objetos arrojados al espejo y la imagen inversa que nos devuelve increíblemente engañosa de la realidad.

Entre la arquivolta que grita  y la que nos introduce en un mundo espiral lleno de escaleras que no conducen a ningún lado.

 

La gran diferencia

Entre la opinión consultada trivialmente y el pensamiento buscado furtivamente.

Entre la idea más confusa y la creencia más tatuada.

Entre la razón y la pasión,

entre la prisión y la mansión.

Entre un vistazo rutinario y una mirada distrayente.

 

Y esa gran diferencia

Que al acercarnos tanto terminará por hacernos ver el material de lo que estamos hechos.

30.4.09

Vos questions

Puede ser un qué cuyo nombre yo no tenga en la memoria.

Puede ser un cómo que yo nunca ví.

Puede ser un cuándo que se quede en la incertidumbre.

Un dónde perdido en el infinito.

Inclusive un quién que en dos segundos deje de importarnos.

Y un por qué que se repita exponencialmente sin encontrar la razón del primero.

Pero ten la seguridad de que no habrá una pregunta idéntica a la otra.

Que no encontrarás respuestas inmediatas.

Que no vamos a saberlo todo.

Y de que el número de los necesarios será incalculable.

Pero no detengas el viaje de la búsqueda. Ese que hace que sigamos cavilando en cada tontería inolvidable.  Que nos haga personas cada día.

¿Por qué? ¿Acaso tengo que saberlo?

Creaturas historiográficas


Los libros son como bestias imborrables.

Algunas de estas bestias son extrañas, son enigmáticas y se resisten a ser domadas pero al mismo tiempo piden a gritos ser leídas. Son de cualquier tamaño y su distinción cabalga en sus lomos.

Un volumen de larga y compleja lectura es difícil de saborear, mientras que un buen libro nos puede devorar a nosotros.

Hace mucho que alguna de estas bestias no me devora, si acaso me muerde el espíritu por algunos instantes.

Al introducirse en las fauces de la bestia se haya uno de frente con un laberinto rodeado de letras y metatextos. ¿Qué compraré de ese almacén enorme?¿Lo que me muestra o lo que hay tras bambalinas?¿Lo que se escribió hace más de cien, doscientos, quinientos años o lo que quiere que yo le encuentre de interesante ahora?

Sobre mi escritorio una bestia calla, otra habla en voz baja, otras más duermen en rincones siniestros que encontraron por sí mismas en un universo desordenado.

Otras buscan recovecos en los que me está vetado el acceso. Yo simplemente observo como caminan apresuradamente buscando colisiones. Sin embargo sufren, ¿qué no era eso lo que querían?

__________


Por momentos he logrado comprender mi propio tiempo. Es un tiempo al que le sobran alas grisáceas y policromadas para volar hacia todos los confines del mundo y dentro de cada uno de nosotros. Es un tiempo en el que se descubrió el amor en ninguna parte, pero que a su vez dejó su representación en todos los rincones. Se reprodujeron las imágenes, nos reprodujimos nosotros. Ahora somos largos textos escritos en brevedades máximas y olvidados dentro de la misma brevedad para que a su vez seamos referenciados en alguna charla efímera. El Caronte viaja hoy en barcas electrónicas.

Ahora la historia total no es mas que una utopía que al haberse hecho tangible por unos segundos fue destruida sin que nadie la viera. Muchos la niegan, pero bien pudo haberse materializado. Se convirtió en una leyenda, quizá para no arrebatarle el crédito a sus autores y quizá para alargar en algo la duración de esa brevedad que nos diluye sin haberla escuchado. Se volvió una gitana vieja que nos lee el futuro con precisión, pero que se oculta en su propia cautela. Se tornó en un universo paralelo e igual de desordenado que mi espacio donde yacen cinco mil bestias sin que aquello se convierta aun en un cementerio. Esperan ser despertadas en el momento pertinente. Esperan decirme algo contundente. Yo espero maldita sea que me lo digan también.

7.3.09

Sismo

Débil como un susurro
Fuerte como un huracán
Asfixiante como el último aliento
Frágil como la permanencia
Hermoso como mis fantasías
Evanescente como las nubes avainilladas
Intenso como un suspiro en la noche.

Una playa desierta emerge sobre el mar
donde yacen dos cuerpos abatidos por sus propias tempestades
pero dispuestos a seguir derribándose y erguirse todas las veces que sean necesarias.

El viento embriaga
Las olas adormecen
Sus ojos se cierran
Sus bocas se abren
Quieren continuar sintiendo, hoy más que nunca.
El quiere cantar, ella quiere observarlo
La calma arrecia
El rompecabezas se recompone
Todo queda inmerso en la expectación.

La expectación formará un lienzo enorme
que se trazará con estructuras rotas que han removido sus cimientos.

Un castillo en el mar, con miles de habitaciones que cantan, que llaman.
Mientras sus moradores contemplan desde las azoteas todo lo que nada, vuela o se arrastra alrededor de ellos.
Todo lo que invariablemente seguirá sorprendiéndolos.


28.8.08

Caleidoscopios azules.

Un golpeteo se afina.
Una silueta da vueltas en el espacio demarcado por la vida.
Una añoranza perdida en el futuro sin resolver.
De pronto la osadía.
El descaro.
Lo prohibido de una historia compleja.
El arte hecho añicos.
Los añicos vertidos en el caleidoscopio.
El azul que inunda el espacio.
El azul que ribetea una posible desnudez.
La búsqueda a nado de los giros repentinos.
La fragilidad de la estabilidad.

Un baile de miradas mezcladas con caricias y movimientos ocultos.
La contemplación sobre las cúspides.

¿La solución del acertijo acaso tiene una solución localizada en una puerta clandestina?
¿Cuál es el riesgo?
¿Tocar la puerta o traspasarla?
¿Traspasarla y no poder regresar?
¿Estar adentro sin saberlo?

La tensión de tu existencia El escalafón entre la juventud La curiosidad reprimida La bomba en cuenta regresiva El encuentro de espaldas con temor a verse las caras El error con sabor a felicidad.

¿?

9.3.08

Angelos Azul

Ángelos regresa viajando a través del azul.

Se hace escuchar entre los objetos.

Él a su vez escucha lo que ya sabe.

Ángelos se esculpe entre las texturas de la industria.

Es blancura y penumbra simultáneamente.

Es la repentina contemplación de lo ya visto.

Es un largo camino ya andado.

Es la exploración sorpresiva.

Es un pozo profundo al que se entra y se sale cada dos segundos.

Es arte. Es nuevo. Pero es sabio.

Es una luz intermitente que aparece entre las semanas.

Es la palabra exacta.

Es el canto infinito de su voz entre los coros.

23.9.07

Ensalada de Mango

  • ½ Mango, o sea, el hueso y la otra mitad del mango que empecé a comerme hace unos días, que era bastante grande.
  • 1 pepino que encontré en el refri y que me dio mucho gusto verle para completar mi ensalada.
  • 1 trozo de aguacate, ¿Por qué no?
  • 1 pedacito de chile serrano sin semillas, para hacerla emocionante.
  • Aderezo de mostaza y miel que no me acuerdo si compré en el ISSTE o en la Comercial Mexicana, leí en Internet que se puede hacer una vinagreta con el mango y jugo de limón, pero lo siento, nada más tenía la mitad de uno.
  • Sal y Pimienta. La sal sin tanto sodio, por supuesto.

Para acompañar (O más bien, acompañando a):

Una rebanada grande de queso panela asado, iba a ponerle atún pero más bien soy vegetariana desde hace unos meses. Sin embargo no puedo vivir sin queso, como sabiamente me dijo alguna vez un amigo cuando me acabé todo el queso de su pequeña nevera.

Se corta la rebanada de panela, se pone PAM (spray antiadherente) en la sartén y se asa el queso hasta que quede doradito por ambos lados, pero hay que hacerlo después de la ensalada para que no se enfríe.

Preparación:

Pelar el pepino, cortarlo en mitades dos veces, la primera sin pelar a lo ancho y la segunda ya pelado verticalmente en las dos mitades que quedaron la primera vez. Después quitarle las semillas y picarlo en cuadritos pequeñitos.

Pelar el mango y después cortarlo en cuadritos también.

Poner el mango y el pepino en un tazón, agregar el chilito picado y el aguacate cortado. Mezclarlo y salpimentarlo al gusto, agregar el aderezo y mover otra vez sin madrear tanto el aguacate o el mango.

Yo puse la panela encima, pero si se quiere ser más elegante y lavar más trastes, pues lo sirven en un plato con la ensalada a un lado.

Nada mal para inventármela y por consiguiente ser la primera vez que la hago .

21.9.07

Metáforas de tu silencio


Te encontré de madrugada.

Entre el dolor y la prisa.

Entre la incógnita y el letargo.

Al voltear la vista algo conocido se reveló en la aparente primera impresión.

Tu hermosura y mi fascinación eran más que evidentes.

Tu silencio y tu atormentada visión son lo que siempre he soñado.

Compartimos la jornada entre cales y pigmentos.

Entre historias y realidades materiales.

Entre el frío y el calor.

A partir de ese día te convertiste en mi cómplice y en la respuesta a mis primitivas preguntas.

En el hermano Sol y la hermana Luna (que eclipsé erróneamente).

En la sonrisa súbita.

Complicidad irónica y cruel que hizo que desaparecieras inesperadamente.

Las velas incendian tu accidental imagen.

La historia pigmenta tu reaparición.

Las teorías se multiplican al infinito.

Ya nada importa.

Ya nada te quita de mí porque siempre estuviste adentro.

Eres la espiral que siempre quise, la sucesión de círculos que reta al destino.

La gran metáfora que apenas comienza…

10.5.07

Süskind, Grenouille y mi anosmia.

Este fin de semana terminé por fin de leer el libro de “El Perfume”, y el mismo día en que finalicé su lectura me fui a rentar el DVD de la película. No precisamente por fanatismo al libro ni a Patrick Süskind, sino por una búsqueda frenética de descubrir al menos una millonésima parte de la capacidad olfativa de su protagonista.

¡Qué envidia! y a la vez, que sufrimiento. El personaje tenía hiperosmia, no hacía mas que olerlo todo y clasificarlo. Tenía la gran sensibilidad “Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos”, como se explica en las líneas escritas. Ha sido tan bajo este sentido para mí, que puedo contar con los dedos las ocasiones en que he logrado oler algo.

Hace ya catorce años que supe de la existencia de este libro, por una clase en la que el maestro era quien lo estaba leyendo. La obra narra la vida de un perfumista asesino y de paso describe un montón de olores que tal vez yo nunca vaya a percibir.

Mi amiga Erika rápidamente lo compró y en un gesto por compartir su compra me lo prestó… apenas por pocos días. Porque cuando llevaba un escaso número de páginas leídas, la señorita en un arranque de histeria juvenil me lo pidió de regreso porque al fin y al cabo, el libro era suyo y de nadie más.

Lo que es más antiguo que este suceso es mi falta casi total del olfato.

Me ha tocado todo el tiempo aprender el aroma de las cosas a través de otros.

He percibido mi propio olor gracias a la opinión de los demás. Creo que tuve una época muy apestosa por ahí de los diez a los quince años. A mí no me ha importado nunca bañarme o perfumarme, lo hago por consideración. No me preocupaba la estela que yo dejara a mi paso. Al principio mis compañeros de salón se encargaron de darme a conocer mi hedor de la peor manera, la cual no quiero describir. Los perfumes han sido como atacantes alcohólicos para mi nariz. Utilizo el mismo desde hace muchos años y es el único con el que estoy a gusto. Supongo que esta pérdida del bajo sentido fue a causa de un accidente automovilístico del que fui partícipe cuando tenía un año de edad.

Me han odiado y me han amado gracias a “mi olor”. Ha habido días en que tengo un montón de narices encima mío sin haberme puesto una gota de nada, ha habido noches en que se han perdido con mi aroma, cual animales perturbados. Mi perdición obedece a otros parámetros, pero el olor nunca ha sido uno de ellos.

Hace un año Erika,- quien me regaló también un perfume que uso, confieso que por hábito nada más, el envase es verde, y me huele a verde simplemente - respondió a mis reclamaciones por sus arranques de histeria hace más de una década gracias a un libro prestándomelo de nuevo. Esporádicamente me pregunta si ya lo terminé de leer y con temor a pedirlo de regreso. Lo comencé a leer de nuevo y duré tres días para terminarlo. Los asiduos a la lectura odian ver las películas basadas en libros porque saben que no será igual. Simplemente son lenguajes distintos. Lo que vi fue en realidad un banquete visual. Todo era demasiado bonito y ni siquiera la fetidez se percibía, mucho menos para mí.

“Ve el loco con la nariz, más que con los ojos”, definitivamente yo ni con la nariz ni con los ojos, la sensatez me ha acorralado siempre pero las artes visuales han sabido disfrazar muy bien mi astigmatismo y miopía.

El perfume que uso es de las pocas cosas que puedo oler. Una vez iba cargando una bolsa de panes de durazno y logré olerlos, fue muy extraño. Recuerdo una vez que no pude dormir porque a unos pasos de mí había una maleta llena de botellas de vino rotas y su olor me mareaba. Hace un par de años padecí el olor de una sala de hospital que me hizo salir de ahí. Una vez, a unas cuantas casas de la mía estaban quemando algo, según mi olfato que es tan errático, era mariguana. Creo que eso es todo. En la efervescencia de buscar olores he acercado mi nariz a muchísimas cosas. Mi amigo Dimitri me metía a las tiendas Sephora en París y me acercaba muestras de perfumes, pero la calle y estos trozos de papel eran lo mismo para mi olfato. Tengo en mi baño desde hace mucho tiempo un kit de aromaterapia que me regalaron, lamento mucho no disfrutar tan fino obsequio. Ayer iba en el transporte público y tenía sobre mi cabeza los sobacos de obreros al medio día y yo simplemente sentía el calor que un camión lleno de personas presenta a esas horas del día. En fin, las anécdotas por falta de olores superan enormemente a aquellas en las que los he percibido. El otorrinolaringólogo ya me amenazó con que es demasiado tarde para resolver algo.

Pero entre tanto, haré como Jean-Baptise Grenouille…no, no asesinaré a nadie. Intentaré capturar “mis olores” en la memoria, que a mis treinta y dos años son todavía muy pocos.

Quien se ha encargado de hacer el trabajo de mi nariz ha sido mi piel. Hay que darle un descanso. He tenido que fingir la mayoría de las veces que “huele” a algo el ambiente. Es mejor que estar dando largas explicaciones. Probablemente si en mi último suspiro percibo el aroma circundante, mi anosmia habrá valido la pena.